martes, 15 de abril de 2008

UN MONSTRUO DEVORADOR LLAMADO CANCER

Foto: Archivo familiar
Aparece Claudia patricia Neira Amaya y su esposo
Luis Antonio Castillo el día de su matrimonio

Nunca imaginé que fuese tan difícil expresar, por medio de un artículo el dolor y la angustia del corazón humano, particularmente cuando este lacera el alma y las fibras mas íntimas de quién dirige el presente blog, producido por la desaparición prematura de un ser querido, pero especialmente cuando este se trata de sus propias entrañas y me refiero concretamente a mi hija mayor Claudia Patricia Neira Amaya, joven profesional del derecho, de treinta y cinco años de edad, fallecida el pasado 17 de Marzo del presente año y quién se desempeñaba como abogada de la Secretaría de Hacienda del Distrito Capital. Excepcional ser humano, como hija, hermana, esposa, madre, amiga, familiar y comprometida con su desarrollo integral, como uno de los fundamentos para impulsar el cambio desde la perspectiva familiar, social e institucional, dadas sus máximas y así alcanzar la plenitud y felicidad de la existencia humana.

Tomé la decisión de rendirle este amoroso y justo homenaje a la hija que cumplió con todas las espectativas brindadas por sus padres, puesto que su ejemplo debe constituirse en un paradigma para las nuevas generaciones de su grupo familiar y social y por supuesto para todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla. No es fácil decidirse a contar al mundo estas particulares circunstancias, pero debo confesar, que además de mis mas altos sentimientos por mi adorada hija, el Dramaturgo inglés Willian Shaskespeare, me invitó a plasmar en este artículo el sufrimiento de un padre ante lo inexorable, cuando en su obra Macbeth nos ilustra así: “Dad palabras al dolor. La desgracia que no habla, murmura en el fondo del corazón, que no puede más, hasta que la quiebra” y esto fue precisamente lo que me ha llevado para escribir estas líneas.

La vida transcurría normalmente como corresponde a la cotidianidad, es decir de la casa al trabajo, al jardín infantil de su hijito, al apartamento de sus padres, al parque de recreación y así sucesivamente, pero un día cualquiera del mes de Mayo del año inmediatamente anterior, se le presentó una hemorragía vaginal, sin que existiese ningún tipo de preocupación, transcurriendo unos días con la patología en cuestión, hasta vernos precisados a insinuarle a nuestra hija una visita inmediata al médico, por la persistencia del sangrado. Los galenos ordenaron inmediata intervención a través de un legrado o raspado, cesando con este procedimiento la hemorragia y como es natural llevando a patología las muestras correspondientes.

Cual no sería nuestra sorpresa, al recibir una llamada del servicio médico, que invitaba de manera urgente a recoger los exámenes, con el resultado catastrófico de presentar un tumor maligno de endometrio, calificado como sarcoma grado III, con la salvedad que este tipo de cancer solo se presenta en mujeres mayores de cincuenta y cinco años y entre diez mil solo a una, correspondiéndole desafortunadamente en este caso a mi amada hija. Ante este hecho cruel del destino como es obvio, las turbulentas aguas del mar embravecido, empezaron a golpear la embarcación de manera implacable, aplicando la timonel la destreza y serenidad para estos casos de tormenta, pero repercutiendo cognitivamente, emocionalmente, conductualmente y naturalmente afectando ante el macabro cuadro clínico, todo el espectro familiar y social.

Llanto, desesperación, angustia, por la aparición de un monstruo devorador, que toma posesión y se apropia de uno de los órganos del cuerpo humano, de manera certera, con premeditación y alevosía, para causar el daño irreparable e ir avanzando en su marcha tenebrosa hacia otros lugares que cumplen funciones determinantes para la propia vida. Entre tanto el afectado recurre con estoicismo a enfrentarse en la lucha desigual y se recurre a la cirugía, a la quimioterapia y radioterapia, pero lastimosamente pareciera ser que ninguna de las fórmulas dadas cumplen su cometido. La otrora joven inteligente, hermosa y dotada de los mas encantadores valores, va mostrando el deterioro físico y psicológico, indicándole a sus familiares y allegados por medio de su dolor, que el país del Averno es el objetivo principal del intruso, que solo le interesa exterminar seres invaluables y fundamentales para la actual sociedad, privándonos de los mas esclarecidos aportes de personas sensibles, tiernas, amorosas y emprendedoras.

El tridente perteneciente al dueño de los océanos, golpea determinantemente y las ondas formadas por los vientos en la superficie marina, impacta en la popa, pero también en la proa y el palo mayor se derrumba. El casco da contra las rocas y el palo trinquete junto con la verga mayor, se despedazan. Es el anuncio de Poseidón para que la tripulación y pasajeros a bordo, sientan que se avecina lo inexplicable y que las lágrimas no serán suficientes para calmar el mas intenso dolor que produce la desaparición de un hijo. La cabina de mando al frente de la cual la inteligencia y el razonamiento lógico de un hecho tan funesto, le indican impotencia, desesperanza y rabia de dejar un proyecto de vida empezado, con un bebe de tan solo tres años y medio, que se levantará sin el calor, los mimos y los cuidados de una madre dedicada y comprometida y que seguramente la buscará por todos los rincones del mundo, para recibir sus arruyos, sus narrativas y sus abrazos amorosos. El abandonar a un esposo, a una familia, a sus amigos y todo un futuro, conlleva al derrumbamiento moral, emocional y al naufragio definitivo.

Rodeada de sus padres, esposo y familiares cercanos, con lágrimas abandona el mundo terrenal, con la desesperanza de todos sus allegados y la soberbia de ver a un monstruo impávido regando de tósigo a sus víctimas, que por miles fallecen diariamente en toda la geografía planetaria. Son tantas las reflexiones que me formulo en medio de mi sufrimiento, pero existe una en particular que la quiero compartir con mis queridos lectores y es aquella que plantea la necesidad de un consenso entre las grandes potencias, para invertir sumas importantes de manera mancomunada en defensa de la propia humanidad, para encontrar a través de la investigación técnica y científica, sin ningún sesgo en particular, los medicamentos y aciones terapéuticas necesarias, que se conviertan en los Perseos que decapitarán a esas Harpias y Gorgonas en que se ha convertido la terrible enfermedad del cancer.

Una vez depositada su vestidura corpórea en el túmulo, mi vida transcurre con el alma despedazada, tratando de encontrarla y de escuchar su voz y ternura, desde que despierta el día hasta cuando se oculta la estrella tutelar y en las noches sin los resplandores de su inteligencia, los velos del firmamento parecieran tinieblas y las lágrimas se desvordan hasta agotar el manantial, por su ausencia y la necesidad de tenerla entre nosotros. En mis desvelos pienso en el atomismo materialista, pero también en el constructivismo espiritualista; y además en el pensamiento platónico que plantea en el último capítulo de la república. Platón se ha ocupado, partiendo del tema de la justicia, de problemas políticos, éticos, psicológicos, gnoseológicos, metafísicos. Estos últimos se hacen manifiestos al exponer el hermoso relato de Er. En él se mencionan, la cuestión de la supervivencia del alma después de la muerte, la del sufrimiento en relación con el aprendizaje de las verdades últimas de la vida, la de la libertad para elegir la virtud, la de la estructura del mundo, y la diferencia entre vida justa e injusta.

En fin, la busco por doquier, pero talvez ella me ha hablado por medio del siguiente poema de San Agustín, escrito para los que han perdido a un ser querido y dice así:






SI ME AMAS

No llores si me amas
Si conocieras el don de Dios
Y lo que es el cielo....
Si pudieras oir el cántico
De los ángeles y verme
en medio de ellos...

Si pudieras ver los horizontes,
Los campos y los nuevos
Senderos que atravieso.....
¡como! ¿Tú me has visto,
me has amado en el país
de las sombras y no
te resignas a verme
y amarme en el país
de las inmutables realidades?

Créeme!
Cuando la muerte venga
A romper tus ligaduras
Como ha roto las que a mí
Me encadenaban.

Cuando llega el día que Dios
Ha fijado y conoce,
Y tu alma venga a este cielo
En el que te ha precedido la mía...
Ese día volverá a verme.

Sentirás que te sigo amando,
Que te amé y encontrarás
Mi corazón con todas
Sus ternuras purificadas.
Volverás a verme
En transfiguración,
En éxtasis feliz....,
Ya no esperando la muerte,
Sino avanzando contigo.
Te llevaré de la mano
Por los senderos nuevos
De luz y vida.

Enjuaga tu llanto!!!
Y no llores si me amas!!!